"Es la ley misma, y la tradición del seminario que quienes participan en él aporten algo más que un esfuerzo personal: una colaboración a través de comunicaciones efectivas. La colaboración sólo puede venir de quienes están interesados del modo más directo en este trabajo (...). Me dirijo aquí a quienes forman parte del grupo de psicoanálisis que representamos (...) si no vienen aquí a fin de cuestionar toda su actividad, no veo por qué están ustedes aquí"
J. Lacan.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Letras

En ocasión de la finalización del primer año de recorrido junto a otros, de la obra de Lacan. Comenzando por el Seminario 1: Los Escritos Técnicos de Freud.

Escritos, escrituras… La palabra impresa tiene asegurada la conquista del tiempo, la perduración de su existencia, la participación en el porvenir. Cuestiones éstas que se le niegan al lenguaje oral, destinado a una efímera pero mágica aparición.
Es esa palabra impresa, rompecabezas reconstruido de retazos de apariciones efímeras la que nos convoca. Y es a esa palabra impresa a la que retornamos como cierre de generosas comunicaciones.
Sentada frente a esta virtual hoja de papel en blanco, e intentando plasmar una serie de pensamientos que me retornaban una y otra vez, asisto cual espectador invitado a una obra que desconoce, a otro proceso que discurre sin demasiados permisos.
Quizás aquello que se abre paso, intente dar cuenta de la importancia de volver a situar el lugar de lo simbólico que con tanto fervor intentara Lacan clase a clase, en este Seminario establecido como primero. Quizás solo sea un texto virtual que observo en la pantalla de mi monitor, ciertamente engañoso pero no por ello menos eficaz, y que logro construir letra a letra sólo en virtud de los decires de Otros…
Si hay algo que indiscutiblemente es propio de este grupo de lectura, es la libertad en las comunicaciones, comunicaciones efectivas que cada quien desde su recorrido singular, desde su historia particular, brinda como un elemento mas a la ganancia colectiva.
Sin mas guías que la palabra del maestro, sin mas maestros que Freud y Lacan, sin mas rangos que los de escuchantes o leyentes, iniciamos el trayecto.
Quizás como un desacato a la posición de enseñante, a la parafernalia burocratizante que conlleva en su extenso camino la pérdida del valor de la palabra, de quien se supone de antemano que “no sabe”.
Quizás por un intento de simplicidad, si se ha de comenzar, es bueno que sea por el principio. Si se ha de comenzar, mas allá de los tiempos subjetivos respecto de la formación, es bueno poder dejarse sorprender.
No como una tentativa de negar reconocimientos bien merecidos a quienes nos acompañaron y acompañan en el camino de esta tarea imposible que es el psicoanálisis. Cada quien amasará deudas diferentes. Sino como un modo de abordar de lleno la palabra del maestro, sin mediaciones, sin restricciones, sin comprensiones ya hechas.
Y Lacan como es habitual, cuando uno le presta sus oídos y ojos para dejarse sorprender, sorprende.
Aquí estamos, a casi un año de ese comienzo, con las gratas sorpresas vividas, con las interrogaciones establecidas… dando un paso más.
Dando un paso más en el camino que esta tarea imposible señala, dando un paso más volcando en un escrito lo acontecido en este tiempo, dejando marcas de un proceso, dejando huellas para volver a buscar a quien quiera sumarse a esta aventura.
Aventura que iniciamos siguiendo los primeros pasos de Lacan, y que continuaremos, deseo mediante, asistiendo virtualmente a cada clase, seminario tras seminario, presenciado como un participante más la creación de su obra.
Y como unos participantes más, nos invito a releer una frase de la primera clase, del así llamado seminario primero de Lacan, a la que gratamente nos reconozco próximas.
“Es ley misma, y la tradición del seminario que quienes participan en él aporten algo más que un esfuerzo personal: una colaboración a través de comunicaciones efectivas. La colaboración sólo puede venir de quienes están interesados del modo más directo en este trabajo, de aquellos para quienes estos seminarios de textos tienen pleno sentido, de quienes están comprometidos, de diferentes modos, en nuestra práctica (…) Me dirijo aquí a quienes forman parte del grupo de psicoanálisis que representamos. Quisiera que captaran que si éste está constituido como tal, con carácter autónomo, lo está en función de una tarea que implica para cada uno de nosotros nada menos que el porvenir: el sentido de todo lo que hacemos y tendremos que hacer durante el resto de nuestra experiencia. Si no vienen aquí a fin de cuestionar toda su actividad, no veo por qué están ustedes aquí”.
22/11/2008

No hay comentarios.: